
Una de las plagas más extendidas en la sociedad moderna es la corrupción. Abarca todas las latitudes y se disemina por todo el planeta desde hace mucho tiempo, pudriendo las relaciones humanas.
En nuestra región, la corrupción se identifica enseguida con el robo o peculado, que es lo mismo pero con palabra aristocrática. Considero sin embargo, que el concepto abarca mucho más allá de esta figura de rápida identificación.
Creo que hay corrupción cuando se tiene un cargo público o privado y no se es ejemplo en el trabajo y se le exige a los demás lo que uno no hace. Hay corrupción cuando se utilizan los bienes públicos para beneficio propio, se asignan privilegios a determinados sectores de la sociedad en desmedro de los demás, cuando se utilizan los vehículos del estado para resolver problemas personales o pasear los fines de semana, cuando se emplean recursos públicos para organizar despedidas, cumpleaños o cualquier actividad de carácter personal a costas del erario público.
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