Subsidio al gas: ¿Solución o Problema?


Actualmente, se está implementado un proyecto del uso de gas licuado de petróleo para taxis en vez de gasolina en las provincias del Guayas, Manabí y Pichincha.

El Presidente Rafael Correa anunció que se subsidiará el gas para los taxistas, y se aplicaría vía Decreto Ejecutivo.

Este proyecto beneficiaría a los 50000 taxistas que consumirían 750 toneladas métricas de gas licuado por día, y dejarían de utilizar 120 toneladas métricas de gas doméstico.

El impacto ambiental sería menor con el uso de este gas, porque su uso mejoraría la combustión, disminuyéndose el 90% de partículas perjudiciales.

Ya el Congreso autorizó la fabricación del cilindro de gas y la venta de las bombonas de 15 kilos, cuyo precio oscilaría entre los $4 y $5.

Si todos los taxistas acatan la disposición del Gobierno, se generaría un gasto de $14,9 millones por la importación adicional de este producto cada mes. Esto provocará desequilibrio en la pro forma del presupuesto nacional del Estado.

Al final, ¿Cómo hará el gobierno para cubrir ese déficit que se presentará en el presupuesto? ¿Acaso los ciudadanos asumiremos estos valores a través de otras cargas impositivas, o de dónde procederá el dinero para pagar los gastos generados por la aplicación de esta medida?

El Gobierno por arreglar un problema, desencadenó otro más grave. Uno de los planteamientos más lógico para la solución es la utilización de gas natural como lo hacen otros países como Argentina, España, Chile.

El gas natural brinda excelentes rendimientos debido a sus características que determinó la Asociación de Distribuidores de Gas de Argentina:

  • Es el combustible fósil menos contaminante porque produce la menor cantidad de gases generadores del efecto invernadero debido a su composición química.
  • Es económico
  • Es el más limpio de los combustibles derivados de los hidrocarburos.

La Agencia Internacional de la Energía anunció que la demanda de gas natural superará el 76% en el 2015.

En nuestro país, ya existe una estación dispensadora de gas natural, pero lamentablemente no está en funcionamiento debido a los reglamentos. La inversión de la construcción de esta fábrica superó los $2,5 millones.

Nuestro análisis no está en contra de que se busquen alternativas para el mejoramiento del nivel de vida del sector taxista que genera un servicio tan importante como el transporte y contribuye al empleo de miles de ecuatorianos pero la medida nos da un cierto olor político como el de las aletas de tiburón, el subsidio a la harina y otros. Los problemas que tienen raíz económica e impacto político hay que asumirlos con enfoque técnico  y con valentía planteando siempre al pueblo la verdad cara a cara explicando el por qué de las cosas. Al final de la jornada estas medidas se convierten en un gran daño para la mayoría de los ecuatorianos y para los mismos que supuestamente serán beneficiados. Posiblemente más que subsidio se convierta socialmente hablando en un suicidio.

Editorial Radio Sucre, lunes 10 de septiembre del 2007

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