Contratos Colectivos


Petroecuador considerada como la empresa más rentable de América Latina, y la segunda compañía más grande en cuanto a  las utilidades por ventas en el 2004. ¿Será esa la razón para que desperdicie tanto dinero en sueldos onerosos, bonos, comisiones, regalos?

Con el VI Contrato Colectivo de Petroecuador se favorecen 3.850 trabajadores, cuyos sueldos se encuentran desde $547,12 (nivel 1) hasta $3.063,17 (nivel)

Los contratos colectivos de trabajo que mantienen actualmente Petroecuador son de gran beneficio para los empleados porque se les otorgan muchos privilegios, como por ejemplo reciben $120 por gastos oftalmólogos y odontológicos cada mes de marzo.

Entre los beneficios también está la licencia sin sueldo en caso que el trabajador se encuentre en prisión, dotación de agua potable, seguros desde $10000 por muerte natural hasta $20000 por muerte accidental. Adicionalmente, los familiares del fallecido tienen derecho a recibir el valor equivalente a la separación voluntaria (última remuneración multiplicada por los años de servicio).

La renuncia voluntaria fue contemplada con el fin de disminuir la cantidad de empleados beneficiados por el contrato colectivo, pero esto resultó drástico porque se deben pagar altas indemnizaciones. Petroecuador ahora tiene que pagar $199.000 por este concepto.

Se han querido eliminar estos contratos, pero los sindicatos han estado en contra de ello. Pero era de suponerse, como van a dejar de escapar de sus manos esos sueldos que se incrementan cada año en un 4% desde el 2000 y de los siete valores adicionales: horas suplementarias, pago por turno, compensación social, pago por circunstancias geográficas, subsidio por antigüedad, pago por desempeño individual y la duodécima parte del pago por vacaciones.

Los sindicatos se han formado por la mala administración de las empresas, las cuales no tienen liderazgo y control de sus empleados. Se debería eliminar radicalmente estas asociaciones porque se vuelven cada vez más fuertes tomando decisiones y obstaculizando el buen desenvolvimiento de las compañías.

En un artículo de Blanco y Negro del periódico Hoy del 12 de noviembre se señala refiriéndose a la Empresa Eléctrica de Quito  que:

“Un jugoso contrato colectivo que contempla, entre otras cosas, aumentos salariales anuales obligatorios del orden del 17%; indemnizaciones por despido de hasta $70 mil; bonos económicos para subsidiar el pago de la tarifa eléctrica, y bonos mensuales que cubren a prácticamente cualquier carga familiar.

Sindicalistas que integran organismos que, se supone, controlan el trabajo de la institución en la que laboran. Líderes gremiales que prácticamente se eternizan en sus cargos. Ese es el panorama de la Empresa Eléctrica Quito (EEQ) que describe el presente BLANCO Y NEGRO.

Pero el cuadro, lejos de sorprender, confirma la ”sospecha” que tienen los ecuatorianos de la forma en que actúan los sindicatos dentro de las entidades públicas en defensa de sus agremiados.

Esto, por supuesto, no significa que quienes laboran en empresas relacionadas con el Estado no tengan derecho a tener retribuciones y compensaciones que les den una vida digna.

El problema, por llamarlo de algún modo, es que en una parte del sector público, los beneficios son tales que contrastan de manera grotesca con la realidad que vive el resto de ciudadanos del país.

Incluso podrían justificarse los beneficios conquistados por los gremios de burócratas, si no fuera porque como contraparte, el ecuatoriano no recibe, por lo general, el servicio que espera de ellos.

Este tipo de situaciones configuran una imagen mayoritariamente negativa de los sindicatos estatales, lo que abona a la tesis de que los únicos beneficiados de su existencia son sus miembros.

Estos, en la mayoría de los casos, se defienden negando las prebendas que reciben. Y, en otros, las consideran justificadas por el trabajo que realizan y la lucha gremial desplegada para conseguirlas. (LAG)”

Estimados radioyentes: en otros editoriales hemos subrayado que el desarrollo esquizofrénico oportunista de pensar que los que trabajan en el petróleo tienen derechos especiales sobre él, que los de las empresas telefónicas son dueños de las mismas, que los del banco central tiene privilegios especiales sobre el dinero porque lo custodian debe eliminarse de raíz o que a los de las eléctricas hay que darles bono para pagarlas no es más que una corrupción envuelta en papel de regalo. Esto es perverso, ofensivo e insultante para el resto de los empleados públicos y privados que sostiene la economía en parte con sus contribuciones.

De la misma forma que hemos señalado las incongruencias económicas debemos afirmar que el planteamiento de que ningún funcionario público gane más que la máxima autoridad del país es una medida muy justa y a los que protesten se les debe decir: el servicio público no es para darse una vida regalada sino para sacrificarse por los demás y para eso no hace falta un estudio técnico alguno porque es un concepto y los principios no requieren de estudios técnicos se tienen o no y nada más.

Editorial Radio Sucre, lunes 17 de diciembre del 2007

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s