Sobre la intolerancia política y otras enajenaciones humanas.


El novelista ruso Konstantín Simonov narraba en su obra “Los vivos y los muertos” que a veces el destino final de un hombre se definía en la última mirada que en la nuca recibía al retirarse de una entrevista con  José Stalin.  La enorme concentración de poder que llegó a tener el líder ruso lo hizo dueño de las vidas de su pueblo. El poder corrompe y el poder absoluto corrompe más.

Los problemas de corrupción no debemos apreciarlos solamente como actos de peculado, desvío de fondos públicos u otro tipo de robo. Tener el poder y hacer un uso adecuado  del mismo, sereno, tolerante, respetuoso de las diferencias de criterio, de posición es algo sumamente complejo y sólo lo logran contadas personas con verdadera personalidad, integridad y madurez política . El tener un ascendente sobre los demás, poder decidir sobre las vidas de un número grande de personas puede ser más peligroso que el alcohol más fuerte o la droga más contundente. El aplauso, la adulación, la aceptación de puntos de vista en ocasiones discutibles-aún en los casos de buena intención-pueden trastocar las mentes de algunas personas.

Recientemente el CONARTEL pidió al amparo del artículo 58 de la Ley de Radiodifusión y Televisión  que prohíbe promover la “intolerancia política” a las estaciones  Radio Sucre de Vicente Arroba y a Radio Caravana que eviten “el uso de epítetos, insultos o vocabulario inadecuado” en sus emisiones. Creo que la esencia ética del artículo no está en discusión. Deben combatirse las ideas no a  los hombres. La libertad de expresión es un principio universal por el cual han muerto muchos hombres. La libertad cuesta muy cara, y es necesario, o resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio. Un pedagogo latinoamericano expresó: “instruir puede cualquiera; educar sólo aquel que sea un evangelio vivo.”

Pareciera que las ideas  anteriores no tuvieran relación entre sí. Pero estimados radioyentes sí la tienen. ¿no parece una desvergüenza y atropello que mientras se expresa eso desde las más altas posiciones del estado se repartan ofensas, epítetos burlones sobre personas y entidades sólo porque no piensan igual que el gobierno. La lista de arrogancias se va haciendo larga.  Hagamos el cambio que necesita el país pero no nos equivoquemos pensando que todas  las ideas son iguales; sólo en las dictaduras se imaginan cruelmente que todos tiene el mismo pensamiento; lo que muchas veces cuesta a la larga lágrimas y en ocasiones hasta sangre. La majestad de los cargos públicos implica una norma de conducta y respeto a los demás. Dejemos los actos que parecen  de  humor negro. Si van a adoptar rectificaciones también háganlo con quien desde cualquier cargo público ofenda a las personas.

Los seres humanos somos  libres de tener el temperamento que la herencia y las influencias sociopsicológicas nos han proporcionado pero los hombres públicos tienen que dejar sus enojos, sus rabietas y su mal genio en casa o donde quieran pero no exhibirlas en cada discurso. Si algún asesor trasnochado ha dicho que mientras más ofensivo e  irrespetuoso se muestre se tendrán más votos  es necesario reconocer que éste no aprobó la materia de Psicología de las Masas.  El gran incorruptible de la Revolución Francesa Robespierre venerado por  los más pobres de París y que llegó a tener un gran poder sobre todos murió guillotinado. Muchos de los que lo veneraron, aplaudieron. Había acumulado demasiado poder. No es la intolerancia en nuestros tiempos lo que hará un gobierno duradero. Es posible que de no rectificar la guillotina no se presente a la usanza  de los franceses pero se puede presentar en forma de referéndum y de un NO rotundo a todo lo que se  ha hecho hasta ahora lo cual sería no la derrota de una persona, ni un movimiento sino del país, desgastado y con la sensación de haber perdido una oportunidad más. Esta Revolución Ciudadana no debe ser sólo la de la cólera; debe ser también la de la reflexión y la tolerancia.

La contundente marcha del jueves pasado donde más de 100,000 guayaquileños de nacimiento o residencia dijeron: NO a los atropellos contra Guayaquil es una muestra de la reacción de importantes sectores de la ciudad que no ven de manera adecuada las constantes ofensas contra la ciudad. Tuve el privilegio y el deber de participar  y a mi alrededor había personas de todas las condiciones sociales hermanados en defensa de la ciudad y de las obras que se  han realizado en los últimos 10 años.

Dice un refrán: no hay peor ciego que el que no quiere ver. Reaccionar con desprecio y nuevas ofensas o repetidas diatribas en contra del alcalde demuestra una necedad  muy propia de las personas con una autosuficiencia ciega. Eso no va ayudar a nada.

Curiosamente en Quito casi convocados por email y de manera entusiasta un grupo de personas frente a la sede de Alianza País protestaron por lo mismo. Uno de los entrevistados dijo enérgicamente: nadie le dio el voto para implantar el comunismo de forma totalitaria. Si quiere hacerlo que convoque a un nuevo referéndum y haga la pregunta, pero que no haga lo que nadie le autorizó a hacer.

Quiero felicitarte Vicente por el trabajo realizado el día de la marcha y por la entrega de esta Radio a la ciudad y a la información veraz.

Editorial Radio Sucre, lunes 28 de enero del 2008

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