¡Arriba corazones!


En estos duros momentos que viven nuestros compatriotas de las zonas afectadas en el litoral y en otras regiones del país la cuestión primordial es la ayuda organizada, consciente y permanente a las personas necesitadas.

Por encima de credos, ideologías, divisiones, posiciones de cualquier tipo está la ayuda solidaria. Hay personas que han perdido sus humildes hogares,  que no tienen alimentos que consumir, que han perdido familiares o están extraviados, que han contemplado con impotencia como han desaparecido de su vista los sembrados en los cuales sudaron cada día para sobrevivir, los animales que habían criado para su sustento o para comercializar y adquirir otros productos necesarios a la subsistencia, que observan cómo sus hijos enferman o padecen de sed y hambre.

La vida continua en sus múltiples facetas pero la prioridad en estos momentos es que el país entero ayude a estas personas.  Cualquier gesto, acción que impida, prolongue, demore o desvíe  la colaboración solidaria a estos compatriotas deberá ser duramente criticado y sancionado.  ¡Atrás cualquier actitud miserable o mezquina!

Una cara interesante y dramática es el papel de las predicciones del clima, los cambios climáticos y  las medidas a tomar para evitar desastres similares en el futuro. El INAMHI y el INOCAR deben recibir el máximo de ayuda para contar con la mejor tecnología para las predicciones que puedan hacerse puesto que el cambio climático ha planteado alteraciones imposibles de prever. De igual manera los centros dedicados al estudio de los sismos  que afectan al país deben tener tecnología moderna.

Una vez concluido el fenómeno actual de lluvias con exceso y tengamos la falsa euforia de un verano seco deben emprenderse estudios profundos para construir presas que puedan asumir los excesos de agua de algunos ríos y levantar muros de contención en los casos necesarios incluso orientar y ayudar a la construcción de algunos pequeños pueblos que están en las riberas  más hacia tierra adentro, desarrollar campañas sistemáticas de orientación a la población y organizar con ensayos incluso a las brigadas de la defensa civil la cual debiera a nuestro juicio tener la jerarquía necesaria para asumir la labor coordinadora central en caso de desastres y no la cantidad de instituciones diversas que participan en muchos casos por su propia cuenta. Está perfectamente comprobado que un trabajo de prevención, orientación y organización influyen en el que el impacto de las veleidades actuales del clima no resulten tan trágicos en vidas humanas y materiales.

En esta esfera de los desastres naturales también hace falta construir un programa que ahora no existe para el futuro y dejar  atrás estas afectaciones al menos de esta magnitud. Las alteraciones del clima en un sentido u otro cada vez serán mayores y mientras la ruta de Bali, trazada en Indonesia en octubre del año pasado trata de poner de acuerdo a los gobiernos  del mundo preparémonos para enfrentar estas situaciones casi como algo normal.

Ahora lo que se requiere es un ¡arriba corazones! y ayudar a nuestros hermanos con lo que esté a nuestro alcance. Esa es la prioridad absoluta.

Editorial Radio Sucre, lunes 03 de marzo del 2008

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s