Universidad y Empresa: ¿aliados estratégicos o amigos de ocasión?


El tema de la calidad de la Educación Superior  se ha situado en el centro de la mira de la sociedad ecuatoriana al calor de las necesarias transformaciones que ha demandado el gobierno nacional y que ya se venían gestando encabezados por el Consejo Nacional de Escuelas y Universidades Politécnicas, el Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación y otros órganos relacionados.

En un punto de mutuo interés entre sociedad y universidad se encuentra indudablemente la relación universidad-empresa.

Con el comienzo  del siglo XXI, en medio de un mundo globalizado la universidad como institución social  tiene la misión de contribuir a la transformación democrática de  la sociedad buscando el bien de la humanidad y su desarrollo sostenible  a través de la formación de profesionales, la investigación científica y la extensión, se le presenta  el reto social de buscar alternativas que contribuyan a propiciar cambios socio económicos, perfeccionar la organización social y lograr una mejor adaptación a los cambios que se avecinan. Para ello deberá promover y reforzar las alianzas con las instituciones públicas y con la empresa privada o de lo contrario perderá la conexión con la sociedad.

Los centros  de la Educación Superior son Instituciones Sociales que tienen la función de mantener, desarrollar y preservar la cultura de la sociedad, que sin ser la única que lleva a cabo esa labor, si es la fundamental.

Para preservar o mantener la cultura, la sociedad necesita formar ciudadanos que en cualquier posición social que ocupen se apropien de esa cultura y la apliquen, que además la enriquezcan mediante la creación y la promuevan.

De ahí se concluye que es un sistema de procesos con características propias que satisfacen el encargo social de mantener, desarrollar y promover cultura.

El encargo social surge de las necesidades de desarrollo de la sociedad donde la institución de la Educación Superior da respuesta, desde los procesos que en ella se desarrollan: Docencia, Investigación y Extensión.

Estas Instituciones están integradas al quehacer social y deben influir decisivamente en todos los cambios de acción de la sociedad, es decir, en la producción, los servicios, incluyendo el arte, los deportes, entre otros, además de que se deben ocupar de la formación y superación permanente de los recursos humanos de  la sociedad, así como los procesos de investigación y creativos en general. Todos esos procesos con una marcada orientación de extensión, es decir, de influir decisivamente en el progreso de la sociedad, la que la formó y a la cual se debe.

Los procesos universitarios se convierten en la vía más eficiente y sistemática que la sociedad contemporánea escoge para la conservación, desarrollo y promoción de la cultura.

Estos  flujos e interacciones no pueden producirse si la Universidad y la Empresa Privada, que tiene un peso significativo en las sociedades democráticas,  asumen su rol con seriedad, planificación y una fuerte dosis de valentía.

En el Proyecto de Política Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación elaborado por la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología se ha  reconocido que existe poca articulación entre los diferentes actores del  Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. En las diferentes reuniones del Presidente, la SENPLADES y de los propios centros universitarios se hecho notar que la sociedad a veces va por un rumbo y la educación universitaria por otro. El punto crucial no es echarle la culpa a nadie lo cual sería un ejercicio fácil pero improductivo.

El escepticismo, la falta de confianza en el papel productivo inmediato de la ciencia y la tecnología y los pobres  resultados científicos de las universidades, el divorcio de la academia y las investigaciones del mundo y la realidad de la empresa  caracterizan en cierto modo las relaciones entre la empresa privada y las universidades en un sentido u otro.

El resultado de este divorcio es un daño al país que ve como  algunos de sus actores principales no se ajustan al guión que el desarrollo demanda.

Es bien conocido el “Milagro Económico”  de Irlanda que hace 20 años tenía la mitad del PIB per capita de Inglaterra y hoy es superior. Cuando se analizan por los expertos las causales de ese desarrollo se ubica en un lugar preferente la transferencia tecnológica y de conocimientos. La Inversión Extranjera  Directa generó beneficios a la economía en la transferencia de conocimientos a través de  la constante capacitación del personal. Este conocimiento no fue sólo en procesos  productivos, sino en cultura de trabajo basada en el logro de resultados y de productividad.

Las inversiones de Irlanda en la superación y capacitación de sus recursos humanos fueron significativas en la década de la ochenta previa al salto en el desarrollo.

Si nuestro país quiere entrar al camino del desarrollo éste pasa entre otros senderos por el de la alianza estratégica entre Universidad y Empresa. Debemos dejar de ser amigos tolerantes para convertirnos en aliados con responsabilidad compartida. La Universidad debe “producir” intelecto y cultura para la empresa insertada en la sociedad y ésta debe asumir su corresponsabilidad en lo económico, en su participación de los programas de ciencia sustentable que permitan darle humanización a la vida en el país. Hacer un país de amor a la investigación, de la búsqueda investigativa, de la curiosidad intelectual es, en cierto modo, una responsabilidad de todos y no sólo del sector educativo.

Los organismos internacionales señalan las características que deben prevalecer en estas Instituciones para el Siglo XXI, entre las que podemos señalar:

  • Las Universidades deben formar parte de un Proyecto Nacional de Desarrollo Humano Sostenible.
  • Debe ser forjadora de ciudadanos conscientes y responsables, dotados de cultura humanística y científica, capaces de seguirse formando por sí mismo.
  • Edificada sobre bases académicas y administrativas flexibles que propicien las relaciones ínter y multidisciplinarias.
  • Donde Docencia- Investigación y Extensión se integren en un solo quehacer aplicándose a la solución de problemas sociales.
  • Integrada a las grandes redes telemáticas, académicas y científicas: “Universidad Invisible o Electrónica” de nivel mundial.
  • Debe constituir por derecho propio el lugar de la sociedad donde se permite el florecimiento de la más clara conciencia de la época

Es decir, las Universidades del Siglo XXI deben constituir el lugar de la sociedad en la cual, la innovación, la imaginación y la creatividad tengan su morada natural. Para lograr esto necesitan de la alianza estratégica con la empresa privada y desde luego con las instituciones públicas a las cuales se les dará respuestas científicas y tecnológicas acorde a los programas nacionales de ciencia, tecnología e innovación y las prioridades respectivas previamente establecidas.

Editorial Radio Sucre, lunes 17 de marzo del 2008

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