Economía y Magisterio: Necesidad, capacitación y sacrificio.


Ayer celebramos el Día del Maestro Ecuatoriano. Desde 1920 cada 13 de abril en todas las instalaciones educativas se rinde un homenaje a los 192000 maestros y  profesores  de escuelas, colegios, institutos y universidades fiscales y particulares que ejercen la docencia y contribuyen a la educación de las nuevas generaciones.

El célebre y venerado escritor ambateño Juan Montalvo dejó un legado importante y un mensaje imperecedero a las juventudes ecuatorianas de todas las épocas.

Los docentes en gran número de países reciben una remuneración baja que no cubre sus necesidades. Por ello laboran en dos o tres lugares. Cuando las personas se dedican a diferentes sitios a impartir conocimientos los tiempos de reflexión, organización y planificación de sus clases son mínimas. Eso redunda en la calidad de la clase que se imparte y en la influencia en general educativa sobre los alumnos. En ocasiones, se hace la pregunta casi metafísica de cómo es posible que un docente en una institución fiscal imparta una docencia de mala calidad, sea indolente, descuidado y ese mismo docente en una institución privada se esmere, sea proactivo, de buenas clases y parezca otra persona.

En esto se encuentra presente la economía. Es muy probable que en la institución privada reciba un salario mejor o igual. A eso hay que sumarle que en el fisco el docente con nombramiento se ha considerado eterno por lo establecido hasta el momento. Nadie prácticamente visita una clase a estos establecimientos. Si la clase es la unidad de medida  básica de la calidad del proceso docente-educativo debemos reconocer que en el país no tenemos la más mínima idea de lo que ocurre. La sola pregunta de ese dato podría recibir una sonrisa más enigmática que la de la Geoconda de Da Vinci. En los centros particulares lo que ocurre pedagógicamente en el aula tiene un control mucho mayor. No debemos culpar por esto a los docentes sino al sistema cómo ha sido concebido. La noticia  de que se realizarán evaluaciones a todos los docentes es un aviso lleno de buenos augurios aunque no debemos esperar que en la práctica se acepte sin resistencia posiblemente aparezcan los quemadores de llantas.

El nombramiento no debe ser concebido como un título nobiliario dado de por vida. Resultado del trabajo, superación y antigüedad  son las variables a considerar.

Otro problema que tiene que ver con la calidad y pertinencia de la educación es la formación de las personas que  la llevan a cabo. Muchos temas candentes del país se han puesto en discusión por diferentes vías en estos tiempos. Sería conveniente poner en el tapete que en escuelas y colegios sólo laboren profesionalmente aquellos graduados de las carreras correspondientes. Sabemos de los bajos resultados alcanzados en las pruebas pata obtener una plaza y de la baja calidad que tienen algunos graduados de universidades  con esas carreras. El magisterio excepto en la Educación Superior debe ser formado para esa profesión y las personas que quieran ejercerlo deben estudiar para eso. No debe ser un banco de empleo múltiple o para completar ingresos.

La persona que decidió estudiar para el magisterio tendrá que asumir su esfuerzo y su preparación permanente para estar actualizado constantemente. Hay que crear otras fuentes de empleo para que el magisterio no sea utilizado como otra fuente de ingreso. A un profesional que no ha recibido preparación pedagógica no tenemos razones para pedirle una buena clase. Hay que reconocer que el concepto ha sido tan bajo acerca de estos profesionales que, en la práctica, cualquiera se ha considerado capaz de pararse en un aula a dictar cátedra. En la Educación Superior no existe en ningún lugar del mundo escuelas para profesores de este nivel sino que provienen de la producción, los servicios y de docentes de niveles anteriores con estudios de pre  y postgrados. Reconozco que este es un tema escabroso pero no podemos obviarlo indefinidamente.

Quisiera concluir  este comentario con   una valoración breve de la mística que la docencia debe llevar implícita. Mi madre fue profesora y directora del colegio Camilo Destruge durante muchos años y recuerdo de sus sacrificios y su dedicación al magisterio, a la atención de los alumnos, a compartir sus exiguos ingresos a veces con los estudiantes en cuestiones básicas. El magisterio en su dimensión más humana es y debe ser un verdadero apostolado. El que no lo tenga debe buscar otra actividad. No podemos pretender que el consejo a un alumno angustiado por cualquier problema, el consejo oportuno y constructivo pueda ser pagado, el trabajo para que el alumno cumpla con los objetivos del programa a veces no es cuantificable ni remunerativo y es imprescindible hacerlo.

En esta celebración una felicitación especial a todos aquellos que con mística, necesidades, esfuerzo y voluntad han dedicado gran parte de su vida a la gran tarea de educar. Instruir puede cualquiera; educar sólo aquel que sea un evangelio vivo.

Editorial Radio Sucre, lunes 14 de abril del 2008

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