¿Contratos colectivos o atracos colectivos?


Estimados radioyentes: en alguna oportunidad anterior hemos hablado del daño financiero y moral que ha hecho al país algunas  prerrogativas exageradas establecidas en contratos colectivos. La inclusión de una transitoria en el mandato 6 consistente en una revisión por el Ministerio del Trabajo de estos privilegios concentrados en algunas instituciones públicas podría ser una solución pero… vayamos por partes.

Nadie podría estar en contra de los logros que el movimiento obrero ha logrado a través de siglos. Desde la época en que trabajaban niños, ancianos, mujeres  hasta 14, 16 o más horas, pasando por las masacres que en varios países incluyendo Ecuador se han producido a lo largo de la historia y  permitido que en las legislaciones nacionales se recojan múltiples beneficios. ¿Quién podría ver ese proceso  como algo perverso, dañino?

A lo largo de las últimas décadas y a partir de su número e incidencia en el servicio público y ante la cobardía, consentimiento o confabulación los contratos colectivos de algunas instituciones públicas se han ido inflando de privilegios ofensivos al resto de los trabajadores y empleados. Como expresamos en una ocasión tal pareciera que los que trabajan en el petróleo, en la telefonía, en la electricidad, en las superintendencias, en el Banco Central, incluso hasta en el magisterio y la salud se consideran dueños de esa actividad. Claro que aquí hay un grupo de personas altamente privilegiadas.

El propósito de revisar casos como la transferencia  y transmisión de   cargos a familiares en caso de jubilación o fallecimiento del trabajador como si fuera una herencia de reyes, horas suplementarias y extraordinarias no trabajadas y cobradas por dirigentes laborales, ¿por qué no hacen su trabajo  pagado por el propio sindicato sin tanta pasión tienen por el servicio a sus compañeros?,pago de vacaciones para el grupo familiar, gratificaciones y beneficios adicionales por retiro voluntario, entrega gratuita de productos y servicios de la empresa, bonos extraordinarios y otros disparates que insultan a la mayoría de la población.

Solo el planteamiento de su revisión ha despertado una reacción virulenta. El pasado 1ero de mayo las consignas a favor del gobierno competían en fuerza y cantidad con las que no mostraban igual respaldo. Ante el próximo referéndum afectar los privilegios alcanzados desmedidos o no puede ocasionar una pérdida no deseada de votos. Como aquí están presentes algunos partidos aliados del gobierno el asunto se presenta complicado. Las demandas no se van a mostrar con claridad y directas sino a través de la defensa de los derechos adquiridos o las llamadas “conquistas de los trabajadores” frase por demás bastante demagoga porque un pequeño por ciento de ellos son los beneficiados. Es precisamente aquí donde nace nuestra inquietud. El gobierno ha sido firme en algunas posturas; en otras los asuntos se han matizado un poco por las presiones de algunos sectores.

Darle al Ministerio del Trabajo que no pudo por sí mismo resolver convenientemente lo de la tercerización la responsabilidad de aplicar restricciones a los contratos colectivos  es como darle la tarea a un marinero del siglo XVIII enfrentarse a la VI Flota de Estados Unidos.

El principal peligro es que puedan no aplicarse a todos las correcciones o que éstas se mediaticen a lo largo de las lógicas interacciones entre los diferentes sujetos que intervienen en el problema.

Si hay alguna desviación a la que hemos llegado en el transcurso de los años y necesitada de una gran valentía para corregirla es ésta de los contratos colectivos. Estos tienen que ser ubicados dentro de un marco legal más amplio del que no haya posibilidad de salirse a futuro cuando un gobierno displicente o débil con respecto a la población y al poder pueda ceder nuevamente regresando al punto en que nos encontramos.

Debemos apoyar la revisión para beneficio de todos y que esta sea la misma vara de medición. En ese caso la ciudadanía quedará satisfecha y tendremos una razón menos para irritarnos.

En estos últimos días no hay mucha información al respecto en los medios y suponemos que las presiones están subterráneas. Un paso atrás en esta dirección por motivos electorales puede provocar un considerable  atraso en los objetivos y la oportunidad de transparentar una zona oscura de la burocracia dorada.

Editorial Radio Sucre, lunes 05 de mayo del 2008

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Una respuesta a “¿Contratos colectivos o atracos colectivos?

  1. Perfectamente de acuerdo con su punto de vista.
    Feliciadades por su blog

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