El Día del Agricultor Nacional: ese héroe anónimo de nuestra existencia diaria.


El presente comentario de hoy lo hacemos con un gran respeto y consideración para todos los que en muchas ocasiones, con sus propias manos, en medio de la pobreza y condiciones de vida difíciles hacen que cuando nos sentemos  a la mesa cada día y saboreemos en nuestra casa o en un restauran un delicioso plato de comida criolla o extranjera pensemos en ese agricultor de la costa, la sierra o la amazonía que sostiene  una parte esencial de la vida de la población del país.

Tuvimos el privilegio en las dos campañas políticas en las que estuvimos involucrados de conocer directamente a muchos agricultores y es difícil encontrar un alma tan noble y una conducta tan solidaria como la de ellos.

Al Día del Agricultor Nacional que se celebró el pasado sábado queremos dedicar  el editorial de hoy.

El III Censo Agropecuario (2000) determinó que en Ecuador  hay 843 000 agricultores, de los cuales 250 000 son trabajadores permanentes. El 46%  es ocasional, es decir,  labora solo en tiempo de cosechas y recibe un jornal por cada día de trabajo.

En la Sierra trabajan  más de 568 000 agricultores, según el censo del 2000. En la Costa laboran  más de 220 000.  Los hombres representan el 74% de la actividad en el campo. Unas 213 731 mujeres trabajan  en la actividad agrícola. En el país, hay 8,8 millones de hectáreas con títulos de propiedad. Y casi un millón ocupadas sin un título. Además, existen otras   93  189 hectáreas  arrendadas.

Según éste mismo censo había en el país en la fecha 155 928 peones permanentes y 337 075 jornaleros ocasionales es decir casi medio millón de personas que en la mayoría de los casos perciben un salario de 3 0 4 dólares diarios para mantener familias de 5, 6 o más personas y una estructura de atención social, educativa, de salud con grandes deficiencias.

En el campo, el 22% de los trabajadores no tiene  ninguna instrucción. El 65% solo llegó al nivel primario, mientras que el 8% cursó algún año de colegio. Solo  3% tiene una instrucción superior. Estos bajos niveles de instrucción y la poca integración de la mujer a la actividad económica además de tradiciones no acordes siempre a los tiempos modernos hacen que las familias sean numerosas y la población aumente originando un deterioro aun mayor de los niveles de vida.

Recientemente con el fenómeno producido por las intensas lluvias en el invierno el país entero vio a través de la televisión nacional las impactantes imágenes de poblados enteros bajo el agua y las difíciles condiciones de vida de nuestros habitantes del campo tierra adentro. La alegría que apreciamos en su rostro-y tuve la oportunidad personal de constatarla- no era sólo por las donaciones recibidas sino porque resolvían reales problemas de subsistencia. Esos  miles de jornaleros sin trabajo del cual básicamente dependen sus familias estaban sin empleo porque las aguas no permitían realmente hacer nada.

Aunque ocupan posiciones diferentes tanto los peones, jornaleros y otros sectores que se vinculan a la labor del campo y los hacendados dueños de las tierras se necesitan y se complementan. Hacer trabajar la tierra, sacar el fruto de ella para la propia alimentación y la ajena en esta etapa en que los precios de los alimentos son los más altos en los últimos 30 años no sólo es una necesidad de las comunidades del agro para vivir; es una imperiosa demanda del país y es crucial darle la mayor atención porque la única manera de estabilizar los precios es con una producción y productividad por hectárea mayor a la alcanzada hasta el momento.

La política alimentaria convertida en política de estado ha de implicar una mejor atención al agricultor y a su entorno.

Un saludo muy especial a los hombres que aun antes de salir el sol ya están en nuestros hermosos campos trabajando la tierra y un deseo ferviente de que lleguen días mejores para ellos.

Siempre produce y fructifica la generosa madre tierra ecuatoriana cuando la noble mano del agricultor la acaricia con su trabajo.

Editorial Radio Sucre, lunes 09 de junio del 2008

Una respuesta a “El Día del Agricultor Nacional: ese héroe anónimo de nuestra existencia diaria.

  1. Estoy totalmente de acuerdo con sus apreciaciones

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