La guerra del oro blanco y las carencias profesionales: dos actos


Primer acto: martes 17 de junio. Carondelet. Reunión con los representantes del sector arrocero por parte del Presidente de la Republica para analizar los precios de la ahora altamente cotizada gramínea.

Los arroceros explican al Presidente los verdaderos precios de los costos de la producción por hectárea, la situación de los créditos. Los funcionarios no están preparados debidamente lo cual irritó al explosivo primer mandatario.

Hay tirones de orejas del presidente Rafael Correa a su Ministro de Agricultura y al Presidente del Directorio del Banco Nacional de Fomento (BNF) . Sobre esto volveremos después queridos radioyentes.

El agricultor de Santa Lucía (Guayas) Antonio Salazar cuenta que Correa se sorprendió cuando le mencionó que apenas USD 3 millones ha destinado el BNF a los productores de la zona de Daule. “¿Cómo no me han informado nada, con quién trabajo?”, recriminó a sus funcionarios.

Salazar siguió su exposición detallando que en esa zona de influencia del BNF existen 59 000 hectáreas agrícolas y por cada una se necesita cerca de USD 200 para producirla y no USD 500 como da el banco. En total, son USD 112 millones.

“Dígame ¿es verdad? Usted señor Naula (Galo, presidente del Directorio del BNF) y ministro (Walter Poveda) hagan rápido las cosas.

¿De quién estoy rodeado?. Hagan lo que tengan que hacer”, les exigió ante la mirada de los 20 agricultores de arroz, los industriales y los otros ministros de la Producción y la Política.

“Yo ya ordené que se entreguen los créditos. ¿Qué pasó, qué estamos haciendo?  Ni Poveda ni Naula  supieron responder cuánto había desembolsado el banco, dice el agricultor. Naula atinó a decir que tienen el estudio para crear más sucursales para ampliar la cobertura de la entidad.

Fátima Romero, agricultora de Manabí, recuerda que la mayor parte del tiempo de  las dos horas que duró la reunión con el Mandatario se fue en la explicación y en el  debate de  costos de producción de una hectárea de arroz.

El Gobierno presentó sus cifras, a través de la ministra coordinadora de la Producción, Nataly Celi. Romero cuenta que se  presentó el cálculo hecho en quintales pilados  y por cuadras.

“Le dijimos que los costos se manejan por hectárea y eso lo saben los del Ministerio de Agricultura”, relata Romero. “Esos costos son irreales”, le repitieron los demás agricultores, quienes fueron preparados con los documentos.

Tanto fue el desacuerdo que un agricultor terminó por decirle a Celi: “Con el  respeto que usted se merece, está mintiendo”. Ella se quedó callada y se mostró algo molesta por la expresión.

Mientras Celi exponía sus cifras, los agricultores le refutaban cada uno de los rubros presentados.

Y Correa siempre se preguntó ¿por qué hay tanta diferencia? Por eso, pidió la conformación de la Comisión Técnica con la participación de los agricultores, los ministros y los técnicos.

Hagamos un alto antes del segundo acto. Los funcionarios públicos se han nombrado para que trabajen y sean eficientes. Lo menos que pueden hacer es dominar el área en que se encuentran. Cuando un arrocero quizás sin una preparación universitaria pero con una sabiduría empírica respetable refuta y muestra que los funcionarios no saben ni dónde están parados algo mal ocurre y aunque podamos estar de acuerdo o no en las formas es correcto que se les exija y se les critique. Creo que la época en que las personas se sirvan de los cargos para mejorar su situación económica debemos dejarla atrás definitivamente. En las diferentes áreas los ministros tienen que dominar los problemas básicos y coadyuvar a resolverlos.

Segundo acto.

Los representantes del gremio arrocero se reunieron ayer en la tarde, al norte de Guayaquil, para expresar su inconformidad con el Ministerio de Agricultura. Este organismo emitió un comunicado el pasado jueves  donde anunció que se fijó una banda de  precios  de la cosecha de invierno, entre USD 24 y  28 de la saca  de 205 libras.

El gremio se mostró indignado, pues explica que nunca se llegó a  ningún acuerdo con el Gobierno. “No es posible que nos hayan engañado, porque no hemos llegado a ninguna resolución”, dijo Antonio Salazar, coordinador de la Junta de Usuarios de Santa Lucía (Guayas).

30  dólares es el precio en el que insisten los agricultores para  la saca de 205 libras.

Por ello insistieron en el informe técnico que elaboraron el pasado martes con los representantes del Ministerio de Agricultura, que contempla el costo de producción de verano de USD 24,85 la saca.

Si se hacen reuniones y luego se toman decisiones unilaterales eso no ayuda en ningún caso a viabilizar los temas. Otro elemento que enrarece el tema arroz actual es el posible conflicto de intereses del actual cabeza del ministerio como pilador arrocero. Esto no da ambiente fresco a la discusión aun en el caso que no se produzcan acciones premeditadas de poca ética.

La situación está con una alta temperatura en un momento en que este importante producto alimenticio tiene altos precios internacionales y se les prohíbe exportar.

Considero se debe negociar un valor aceptable acorde a los costos por hectárea y facilitar que los excedentes de manera controlada puedan exportarse y que los agricultores puedan disfrutar de esta bonanza; quizás prolongada de altos precios en el oro blanco comestible.

Editorial Radio Sucre, lunes 23 de junio del 2008

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