La tolerancia en las ideas y la academia


Los recientes acontecimientos sucedidos en la querida Universidad Católica donde tuve el placer y orgullo de graduarme, han provocado una honda preocupación impulsándonos a la presente reflexión.

A lo largo de la historia las universidades han sido emporio de rebeldía y cambio; en muchos casos han suministrado a la sociedad grandes líderes en diversas esferas de la estructura cultural y económica- social. El día que las universidades no hagan cuestionamientos de la obra del hombre en cualquier accionar de éste habrán muerto. El mundo donde se mueven las ideas, el intelecto, la ciencia, la cultura, la innovación y el constante rechazo humano al conformismo y la injusticia es lógico existan múltiples cosmovisiones teóricas y prácticas.

La confrontación de ideas en el mundo académico debe ser una práctica cotidiana y despersonalizada, de ese debate surge muchas veces una verdad más completa. Son casi inexistentes las verdades absolutas en el mundo de hoy en la ciencia. El pensamiento complejo hace que los enfoques deben tener una cierta relatividad.

El gran pensador francés Edgar Morín promotor del Pensamiento Complejo en su didáctica obra escrita para la UNESCO “Los 7 saberes necesarios para la educación del futuro” expresó: “Es necesario aprender a navegar en un océano de incertidumbres a través de archipiélagos de certezas”. Si es válido el comentario para las ciencias cómo no será para la política.

La tolerancia ante las maneras de pensar y expresarse del otro debe tener solamente las limitaciones impuestas por la ley pero ante ideas diferentes no es correcto y políticamente diríamos inconveniente reaccionar de forma violenta.

Decía Morín en la obra citada: “Si sabemos comprender antes de condenar estaremos en la vía de la humanización de las relaciones humanas”. Es necesario colocarnos en el lugar del otro y tratar de entender sus puntos de vista. La vieja Europa estuvo siglos en guerra y ahora se integra cada vez más en todas las áreas y saben que esa es la mejor manera de sobrevivir.

En las universidades tiene que haber debate académico, científico y la búsqueda de las mejores formas de organizar la sociedad y la vida humana. Creer que se es dueño de la verdad-sea cual sea- es un camino que conduce a la intolerancia. Eso como principio general; aplicado a la política es aun más sólido pues ningún sistema hasta ahora ha proporcionado al hombre el paraíso en la tierra, el hombre tendrá que construirlo y para hacerlo necesitará de los humildes, de los que no tienen nada y también de los que tienen todo. Los países nórdicos han encontrado fórmulas aceptables dentro del sistema capitalista: participación de la empresa privada, control y participación de los sindicatos con sus limitaciones. El resultado es una estabilidad significativa y un nivel de vida de los más altos del mundo no exento de problemas como cualquier sociedad humana. Un nuevo país hay que construirlo con todos y lo primero es la tolerancia. Las universidades deben ser un verdadero ejemplo en este sentido.

En las discusiones de las universidades tenemos que seguir la expresión de Niels Bohr para quien“el contrario de una idea profunda es otra idea profunda”.

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