El Jeff sí es de todos


Recuerdo con una mezcla de sentimientos aquel agosto de 1996 cuando, viendo la TV, escucho en boca del comentarista deportivo cubano Eddy Martín la premiación del Jeff por su victoria en la lid atlética mundial de Atlanta dando al Ecuador la primera y única, hasta ahora, medalla de oro olímpica. Nadie en esos momentos imaginó semejante resultado ni siquiera muchos seguían la competencia y, de pronto, tuvimos un medallista olímpico.


En estos 12 años nos ha cubierto de gloria deportiva y ciudadana. Admiro sus logros en el deporte pero lo que más debemos admirar es su ejemplo, su conducta ciudadana, su sencillez, su amor y respeto por el pueblo.

Jeff representa lo mejor del pueblo ecuatoriano, de su espíritu de lucha y de progreso. Eso no lo podrá borrar nadie.


Si debiéramos elegir un modelo de ejemplo para los niños y jóvenes del país inmediatamente propondría que fuera el Jeff. Su conducta inmaculada es un faro para todos; su sencillez en medio de su grandeza deportiva y humana, es un mensaje vital para aquellos que apenas han hecho algo y se vanaglorian con impertinencia. Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz decía José Martí y el Jeff lo ha puesto en práctica.


Desconocer su mérito por cualquier opinión con ribetes políticos e ideológicos, será un mezquino y grave error venga de donde venga. Su pensamiento es expresión de libertad. El día que perdamos eso estaremos casi muertos. Escuchamos con estupor el comentario de la cantidad de ofensas recibidas por email por sus declaraciones en China, pensamos: ¡qué pobreza política y cultural! ¡qué triste país donde la intolerancia abarca y rechaza las formas de pensar de ilustres hijos!


La frase que demuestra la filosofía de la vida del Jeff fue esta: “No soy un competidor, soy un peleador. El competidor cuando termina el evento, terminó su competencia; el peleador toda su vida va a pelear”.


La historia del deporte ecuatoriano no podrá ser escrita sin el nombre, con grandes letras, de Jefferson Pérez, eso es lo esencial y trascendente. No lo olvidemos nunca.


Editorial Diario Extra, martes 9 de septiembre del 2008

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