¿La fuerza de la razón o la razón de la fuerza? El caso UTEG


Trinchera de ideas valen más que trincheras de piedras sentenció el apóstol de la independencia de Cuba José Martí. Casi todas las grandes revoluciones han sido precedidas por grandes ideas de profundos pensadores. La revolución francesa, el proceso de independencia en América Latina del yugo de España, el liberalismo en Ecuador. El propio Martí fue un entusiasta y genial creador de trincheras de ideas que aun hasta nuestros días tienen valor ético y presencia histórica.

En nuestro tiempo y en el país los acontecimientos nos dicen, sin embargo, que las piedras, al menos por un tiempo, tienen un valor significativo. Prueba de ello es el caso de la Universidad Tecnológica Empresarial de Guayaquil.

Este centro universitario radicado en el norte de la ciudad en Urdesa Central se encuentra bajo asedio desde el mes de marzo del 2008. Veamos un resumen de los hechos principales.

Las limitaciones laborales y la falta de decisión en temas trascendentes de la universidad así como la poca energía demostrada en la continuidad del funcionamiento del Consejo Universitario condujeron a que éste le solicitara el 10 de marzo al entonces rector Ab. Marcelo Santos una convocatoria del mismo para el martes siguiente a lo que señaló que lo haría el jueves tras lo cual la mayoría del Consejo se retiró a sus labores habituales. Cuál no sería la sorpresa cuando en horas de la noche fuera de sus costumbres habituales el mencionado abogado se presentó con personas armadas, su secretaria y un ayudante con evidentes muestras de tomarse la universidad a través del despido de funcionarios administrativos miembros del Consejo y la obtención de una mayoría que avalara sus malsanos propósitos. Como era de esperar las fuerzas se desencadenaron.

Los miembros del Consejo fueron convocados con carácter de urgente y después de presenciar el panorama turbio descrito y en autoconvocatoria acorde al estricto cumplimiento de la ley de Educación Superior y los Estatutos de la UTEG después de un profundo análisis procedieron a la destitución del rector.

Una persona sensata y que realmente respete las prerrogativas de los demás hubiera aceptado el acuerdo adoptado pero la ambición por el poder y el espléndido salario recibido fue más poderoso que el desprendimiento y respeto por la institución.

A partir de ese momento comenzó un proceso que implicó el intento de tomar la universidad por la fuerza, el objetivo no logrado de desacreditar a sus autoridades y directivos de nivel medio, la judicialización del conflicto y un desconocimiento total por parte del Ab. Santos del CONESUP-institución encargada de controlar el funcionamiento de los centros de educación superior- y, desde luego, de todo aquello que impida su normal funcionamiento.

La UTEG tuvo que invertir ingentes esfuerzos y atención de sus directivos en responder a las múltiples y falsas acusaciones realizadas a partir de marzo hasta el presente.

El pueblo ecuatoriano conoce muy bien cómo funciona el sistema judicial en el país y las debilidades que éste tiene resultando, en ocasiones, sentencias cargadas de subjetivismo donde se dejan ver las luces intermitentes de la corrupción. Después de obtener sentencias favorables de un juzgado del Guayas y de la Corte Constitucional con lo cual parecía que el tema llegaba a su fin, la aprobación de la nueva constitución y las justas facilidades que brinda para la protección de los ciudadanos honestos fue empleada en este caso para pretender defender derechos inmerecidos de una persona.

El fallo favorable del juez decimoquinto de lo penal del Guayas y posteriormente de la Sala Tercera del Tribunal Provincial auparon al Ab. Santos y sus seguidores para organizar nuevamente con artimañas y la complicidad de algunas autoridades para una nueva toma de la UTEG hecho que se consumó el pasado 9 de enero cuando casi a la medianoche-horario de casi todas las desvergüenzas humanas- con el apoyo de cierta autoridad (de cuyo nombre es mejor no acordarse parodiando al gran Cervantes) allanaron la universidad rompiendo con la autonomía universitaria con el falso pretexto de intento de robo y presentándose como el rector aprobado. Con el fiscal penetraron guardias de seguridad de un sujeto que lo apoya y un grupo de desconocidos que durante doce días estuvieron pernoctando en la UTEG sin que se conozca al momento el volumen del daño producido al interior.

Unos cuantos intentos más a partir de denuncias falsas en la Intendencia de Policía del Guayas y artimañas cocinadas con abogados inescrupulosos, fueron rechazados valientemente por los empleados, estudiantes y directivos, que defendieron estoicamente los predios universitarios, cual valientes e indomables soldados. El 21 de enero y con el apoyo de la policía a partir de una solicitud de la intendencia – que extrañamente se ha prestado a este acto bochornoso- penetró en el recinto universitario con la fuerza pública el Ab. Santos impidiendo el buen funcionamiento de la institución y del trabajo de directivos y empleados.

Las piedras parece que van venciendo.

El CONESUP ante un hecho que es de resonancia nacional a través de los medios de comunicación y preservando el ambiente académico e investigativo de las universidades dispuso una investigación y la formación de una prestigiosa comisión de rectores para que informen al pleno del CONESUP brevemente. Como resultado de dicha investigación se decidió la intervención integral e inmediata de la UTEG, con el objetivo de preservar los intereses de los distintos estamentos universitarios.

La comunidad universitaria de la UTEG clama porque las ideas prevalezcan definitivamente sobre las piedras y que la verdad se imponga. A partir de este hecho ningún Consejo Universitario-máxima autoridad colegiada de cualquier universidad ecuatoriana según la ley- podrá destituir a su rector o tomar decisión alguna, porque las mismas estarán sujetas a las demandas judiciales que el afectado pueda efectuar y a las relaciones políticas amistosas u otras razones financieras que el sancionado pueda disponer o quizás el apoyo de algún grupo económico con ocultas y turbias intenciones monopólicas.

Los alumnos de pregrado y postgrado-razón de ser de la UTEG- han sido perjudicados en el avance de su semestre por la desmedida ambición de una persona. Los verdaderos empleados de la universidad esperan ansiosos que el CONESUP con su experiencia y sabiduría adopten las medidas más convenientes.

Por el momento ciertas piedras llenas de lodo ocupan la trinchera de la UTEG. Las ideas limpias y reconfortantes crecen y finalmente vencerán como dijera un gran autor.

Editorial Desde mi Trinchera, 6 de febrero del 2009.

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